martes, 24 de noviembre de 2015

FRANCISCO DE QUEVEDO










¡Ay, Floralba! Soñé que te... ¿Dirélo?               
Sí, pues que sueño fue: que te gozaba.                      
¿Y quién, sino un amante que soñaba,                       
juntara tanto infierno a tanto cielo?                   

Mis llamas con tu nieve y con tu yelo,              
cual suele opuestas flechas de su aljaba,                   
mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,                    
como mi adoración en su desvelo.                    

Y dije: «Quiera Amor, quiera mi suerte,            
que nunca duerma yo, si estoy despierto,                   
y que si duermo que jamás despierte.»            

Mas desperté del dulce desconcierto;               
y vi que estuve vivo con la muerte,                    
y vi que con la vida estaba muerto.


Imagen: Gustave Courbet, Hombre herido, entre 1844 y 1854.


lunes, 23 de noviembre de 2015

KATHERINE MANSFIELD










Soledad

Ahora es Soledad, en vez de Sueño,
la que viene de noche a sentarse a mi lado en la cama.
Como una nena cansada me acuesto a esperar sus pasos,
la veo cómo sopla suavemente la vela y se sienta
inmóvil, ni muy a la izquierda ni muy a la derecha.
Se da vuelta y, exhausta, exhausta, cabecea.
Ella también está vieja; ella también supo dar pelea.
Por eso va coronada de laureles.

En la oscuridad triste la marea baja lenta
a dar contra una costa insatisfecha, estéril.
Sopla un viento extraño...después, el silencio. Me conformo
con acercarme a Soledad, darle la mano
y aferrarme a ella, esperando, hasta que la tierra estéril
se colme de la atroz monotonía de la lluvia.


Versión de Sandra Toro.

Imagen: Georges de La Tour, La Madeleine à la veilleuse (detalle), hacia 1643..




domingo, 22 de noviembre de 2015

ROSAMUND GROSSMANN










El cuento de Emily Dickinson

Cada mañana agita la brisa la cortina.
Se abre entonces el día y los árboles
de las aceras mueven sus ramas.
Los murmullos invaden la calle poco a poco
y va aumentando el estrépito: coches que gruñen
y gente que habla a gritos. Ahora se ha posado
en el alféizar un gorrión que mira dentro.
Con sus pequeños saltos, su nervioso
movimiento y los ojos escrutando
la habitación, mi vida toda,
parece que me dice: ¡Soy yo! ¡Estoy aquí!
Igual como llegó se marcha, de manera
inesperada: un breve rumor que se pierde
en el aire templado de la calle.
¿Quién eres?, le pregunto mientras vuela.

No sabes dónde va ni dónde vive,
qué dice el terciopelo de su lengua…
Más un temblor de plumas, una nota
que nunca se aprendió en un pentagrama
pueden servir como alimento
para que se sustente el día.


Traducción de Elisabeth Romero O’Connor.

Imagen: Adolph Menzel, Blick aus einem Fenster in der de: Marienstrasse (Berlin), 1865.

sábado, 21 de noviembre de 2015

DAVID LÓPEZ GARCÍA










Romance del regreso

No quise volver y ahora
miro cómo arden los años,
cómo la rosa se quema,
mientras inmóvil aguardo
que retornen-persistencia
del soñar, hábito vano-
aquellos lugares donde
murmuraban los naranjos,
y donde el lecho de piedra
de los dormidos barrancos
reflejaban lentamente
las tardes de los veranos.


Imagen: Joaquín Mir, Paisaje.

viernes, 20 de noviembre de 2015

FRANZ WRIGHT










Llega la mañana

Llega la mañana
en limusina
sin anunciarse: alto y demacrado,
el presidente

del insomnio
en persona sale a la vereda
se pone los anteojos negros y sube
la escalera de tu edificio

guiado por un pastor alemán.
Después de un par de golpes sordos
a la puerta, abre lentamente
el libro de páginas en blanco

y señala
con un dedo pálido y con manicura
las cláusulas particulares
que prueban tu culpa.


Versión de Sandra Toro.

Imagen: Nikolai Yaroshenko, El Prisionero, 1878.