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jueves, 3 de noviembre de 2016

EDITH SÖDERGRAN










La canción de la montaña

El sol descendía sobre la espuma del mar y la playa dormía
y arriba en la montaña había alguien que cantaba…
Cuando las palabras cayeron en el agua, estaban muertas…
Y el canto se desvaneció detrás de los pinos
y el crepúsculo se lo llevo consigo.
Cuando todo fue silencio, pensé tan sólo
que la sangre de un corazón yacía en la peña crepuscular,
sentí sobriamente que el canto hablaba
de algo que jamás retorna.



Imagen: László Mednyánszky, La Puerta de Hierro en el Danubio, hacia 1890.


jueves, 7 de enero de 2016

CHRISTINA ROSSETTI











Cuando haya muerto

Cuando haya muerto, amado mío,
no cantes para mí canciones tristes,
no plantes rosas sobre mi cabeza,
ni cipreses de sombra:
que crezca, verde, en torno mío el césped,
húmedo de la lluvia y el rocío,
y si quieres, recuerda
y si quieres, olvida.

No veré ya las sombras,
ni sentiré la lluvia;
jamás escucharé del ruiseñor
el canto dolorido;
y soñando en la luz de aquel crepúsculo
que no crece ni mengua,
podrá ser que recuerde
y podrá ser que olvide.



Trad. Mariá Manent.

Imagen:Adolf Hirémy-Hirschl, Friedhof am Meer, 1897.





miércoles, 15 de julio de 2015

RANGNVALD NYBORG










Nocturno

Llegaron las tinieblas y las aves
han cesado sus vuelos y sus cantos.
Es hora de dormir, dice la madre
mientras el viento sopla entre las ramas.
Ya no hay cielo ni tierra entre lo oscuro
ni nadie que camine por la calle.
Esta es la hora en que Judas Iscariote
escucha cómo grita su conciencia.
Nosotros nos tapamos con la sábana
huyendo de la zarpa del silencio,
del castigo feroz del abandono.
Deseamos que el sueño nos proteja:
mas líbranos del mal, le suplicamos.
Los versos se pasean por mi frente
cogidos de la mano como niños
que juegan en el parque sin descanso.
Van y vienen, ascienden, bajan, gritan,
a ratos enmudecen y retornan,
se ríen y se alejan…
                                     Voy tras ellos
para bajar después por la escalera
que nos lleva a la casa del olvido.


Traducción de Estanislao Górriz.

Imagen: Jozsef Rippl-Ronai, Un parc la nuit, entre 1892 y 1895.