Mostrando entradas con la etiqueta Marc Chagall. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marc Chagall. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de mayo de 2017

DAVID LÓPEZ GARCÍA










La adopción

Mi único deseo es que me adopten.
¿Hay alguien que desee un hijo nuevo?
Mas, puestos a elegir, si fuesen pájaros
mucho mejor, ya sean de la clase
que sean, pero nada de gallinas
ni pavos ni avestruces ni otras aves
que quieren arrastrarse por la tierra.
Ah, y tampoco me gustan los canarios
porque es triste vivir en una jaula.
Yo prefiero el gorrión o la abubilla
–a pesar de su olor desagradable,
pero tiene una cresta tan graciosa-,
el cuco, el verderón, la lavandera…

Y todo porque quiero que me enseñen
a surcar los océanos del viento
y ese vuelo rasante sobre el lago
que te convierte en dos por un instante.
Mas lo mejor es ir de rama en rama
y que a uno le importe un pito doble
la gente, y defecar sin que te aflijas
de que te vea el juez o el rey de Roma;
dormir sin pesadillas, construir nidos
con colchones de plumas para todos,
atacar a los niños según Hitchcock,
poder gritar ¡socorro, que me caigo!
sabiendo que es mentira…



Imagen: Marc Chagall, Le Poete aux oiseaux, 1911.


domingo, 16 de abril de 2017

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Otoño en París

                          So sad, so sad
                               Inmaculate Fool

Tan triste en esta noche en la que el barro
de este cuerpo marchito ansioso bebe
las lágrimas que vierte la memoria
a través de las grietas de mí misma.
Tan triste. La tristeza nuevamente
viene del cuchitril sucio y oscuro
donde el ocaso esconde un patrimonio
polvoriento, inservible, tan mezquino
como esta noche triste y achacosa.
Y otra vez el deseo insatisfecho
me convida tan triste a su yacija.



Imagen: Marc Chagall, Paris par la fenêtre, 1913.