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miércoles, 3 de mayo de 2017

MARIN SORESCU











Por debajo de la puerta

El día de hoy
me lo metieron, como de costumbre,
por debajo de la puerta.

Me instalé los lentes sobre la nariz
y comencé
a leerlo.

Nada especial,
por lo que veo.
Según se dice hacia el mediodía estaré un poco triste,
no se especifica el motivo,
y seguiré amando la luz
donde quedé ayer.

La página externa informa
de mis negociaciones con el agua, los montes y el aire,
en relación con su absurda pretensión
de penetrar en mi sangre y en mi cerebro.

Luego las habituales noticias
sobre mi capacidad de trabajo,
sobre la caminata al pan,
sobre la buena disposición
(pero ni una palabra
en relación con el estado
de mi hígado).

Dónde se imprimirá
esta vida mía,
llena como está de unos errores
inadmisibles.



Traducción: Omar Lara.



Imagen: René Magritte, Hombre leyendo el periódico, 1928.



jueves, 8 de diciembre de 2016

TUDOR ARGHEZI










Lluvia

Se me antoja que hacía mucho que no la oía…
Ahora la estoy escuchando.
El sudor de la noche se desliza por los cristales.
Llueve entre el vacío que dejan las ramas.

Quisiera hallar una semblanza.
Y en los ruidos y en los murmullos,
en violines, flautas y guitarras
acecho el eco incierto y turbador.

La noche se ha desvanecido en otras noches
y una tras otra, en su urdimbre,
van cerniendo la lluvia y la arena menuda
como si fueran cedazos.

Agotado el pensamiento en su llama de lluvia tardía,
empalidece y se consume como una vela.
La ventana está enlutada por una haya
de la cual pende entera la noche, como una bandera.

No es el chirrido de las espadas que se afilan;
tampoco el del sable que encuentra la coraza.
No es el latir del corazón. No es
la torre
ni su reloj sonoro,
tejedor inmutable del tiempo.

Parece que es el alma
de todos los ejércitos vencidos.



Versión de Darie Novacèanu.


Imagen: Sergey Tutunov,  Ocaso, 1972.



lunes, 31 de octubre de 2016

MIHAI EMINESCU










Amada, cada vez que yo pienso en nosotros,
un océano de hielo aparece ante mí:
sobre la blanca bóveda no hay ya ninguna estrella,
la luna es una mancha amarilla a lo lejos.
Sobre miles de témpanos que las olas se llevan,
un pájaro planea, las alas fatigadas,
mientras su compañera ha seguido adelante,
unida a la bandada que se pierde al poniente.
Hacia donde ella vuela mira desesperado.
Ya no siente ni pena ni alegría. ...Se muere,
soñando en un instante todo el tiempo pasado.


Más lejos uno de otro cada vez nos sentimos,
cada vez me hundo más en la sombra y el hielo,
mientras desapareces en la eterna mañana.




Versión de Rafael Alberti y María Teresa León


Imagen: Claude Monet, Témpanos de hielo en el Sena en Bougival, 1868.

jueves, 13 de octubre de 2016

LUCIAN BLAGA










La alondra

¿Quién canta entre las nubes del día,
al romper el alba?
¿Quién canta allá en lo alto?
Acaso será él, será tan sólo él,
el hombre de la tierra, el mínimo,
con su cuerpo como frescas verduras
y su voz como las claridades celestes,
con su sangre azul como un Ave María.
Sólo puede ser él,
el Cristo de los pájaros,
el que con cada día
resucita de nuevo,
vencedor sin espada,
desde el trigo hasta el cielo
y lava los pecados
de todas las aldeas.



Traducción de Darío Novâceanu.


Imagen: Homer Winslow, El canto de la alondra, 1876.



lunes, 10 de octubre de 2016

MARIN SORESCU










Séneca

A la caída del sol, me dijeron,
debo cortarme las venas,
ahora es solo el mediodía,
tengo todavía unas buenas horas de vida.

Qué hacer, ¿escribirle otra vez a Lúculus?
Ya no tengo ganas.
¿Ir al circo?
Ya no necesito ni circo ni pan.
¿Prever el destino de la filosofía?

Ha pasado una hora más,
quedan todavía cuatro,
el agua borbotea en la bañera,
bostezo y miro por la ventana,
miro hacia el sol que ya no se pone
y me aburro horriblemente.


Traducción de Omar Lara.


Imagen: Manuel Domínguez Sánchez, El suicidio de Séneca, 1871.