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miércoles, 7 de septiembre de 2016

ROSALÍA DE CASTRO










Del rumor cadencioso de la onda
y el viento que muge;
del incierto reflejo que alumbra
la selva o la nube;
del piar de alguna ave de paso;
del agreste ignorado perfume
que el céfiro roba
al valle o a la cumbre,
mundos hay donde encuentran asilo
las almas que al peso
del mundo sucumben.



Imagen: John Martin, The Celestial City and the River of Bliss, 1841.




viernes, 2 de octubre de 2015

GARCILASO DE LA VEGA










Estoy continuo en lágrimas bañado,                 
rompiendo el aire siempre con suspiros;                      
y más me duele nunca osar deciros                  
que he llegado por vos a tal estado,                  

que viéndome do estoy y lo que he andado    
por el camino estrecho de seguiros,                  
si me quiero tornar para huiros,              
desmayo viendo atrás lo que he dejado;                      

si a subir pruebo en la difícil cumbre,               
a cada paso espántame en la vida
ejemplos tristes de los que han caído.              

Y sobre todo, fáltame la lumbre              
de la esperanza con que andar solía                
por la oscura región de vuestro olvido.


Imagen: John Martin, Sadak in Search of the Waters of Oblivion, 1812.

           

viernes, 5 de junio de 2015

FRANCISCO DE GARAY










Torne Duero hacia atrás con su corriente,
dejen los peces el amado río,
hiélese en la mitad del seco estío,
y en el diciembre esté cual fuego ardiente.

Póngasenos el sol en el oriente,
la noche alumbre como el rayo frío,
su casta hermana tome el señorío,
y alumbre el día con menguada frente.

Quiébrese el eje do se funda el mundo,
y de él el orden tan sin orden quede,
que nada acuda a nada que le toca.

Gocen gloria las almas del profundo;
que esto y el mismo tiempo faltar puede,
pues faltan las palabras de tu boca.


Imagen: John Martin, Pandemonium, 1841.



jueves, 28 de mayo de 2015

ROSAMUND GROSSMANN










El cuento de Edith, mujer de Lot

¿Estará allí mi casa todavía,
pensó por un momento y se detuvo.
La memoria le trajo el recuerdo de su casa
y un inventario rápido de todo.
Su vestido de novia, la alacena
del salón con los platos y las tazas de su madre,
las bicis de las niñas en el patio,
los huesos de su madre en el garaje
y el gato… ¿Por qué el gato viene ahora
a su frente si siempre andaba fuera?
Cazaba los ratones del vecino
y nunca los de casa, los ratones
que roían el pan y las manzanas,
su libro de cocina babilónica…
No cerró la nevera y las facturas
quedaron sin abrir sobre la mesa,
la ropa sin tender en el barreño,
sin echarle el maíz a las gallinas
 y se dejó los fogones encendidos…
Ahora cae azufre de lo alto.

Mis párpados de sal se cierran. Buenas
noches.


Traducción de Elisabeth Romero O’Connor.

Imagen: John Martin, The Destruction of Sodom and Gomorrah, 1852.