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miércoles, 5 de octubre de 2016

LOPE DE VEGA










Tiraba rosas el Amor un día
desde una peña a líquido arroyuelo,
que de un espino trasladó a su velo
en la sazón que abril las producía.

Las rosas mansamente conducía
de risco en risco el agua al verde suelo
cuando Juana llegó y al puro hielo
puso los labios de la fuente fría.

Las rosas, entre perlas y cristales,
pegáronse a los labios, tan hermosas,
que afrentaban claveles y corales.

¡Oh pinturas del cielo milagrosas!
¿quién vió jamás transformaciones tales:
beber cristales y volverse rosas?


Imagen: Lawrence Alma-Tadema, The roses of Heliogabalus (detalle), 1875.



viernes, 2 de septiembre de 2016

JOHN KEATS










A quien en la ciudad estuvo largo tiempo
confinado, le es dulce contemplar la serena
y abierta faz del cielo, exhalar su plegaria
hacia ese claro azul que nos sonríe.
¿Quién más feliz,  entonces, si, con el alma alegre,
se hunde fatigado en la blanda yacija
de la hierba ondulante y lee una acabada,
una gentil historia de lánguidos amores?
Si, atardecido, vuelve al hogar, ya en su oído
la voz de Filomela, y acechando sus ojos
la fúlgida carrera de una pequeña nube,
lamenta el deslizarse del presuroso día,
desvanecido como la lágrima de un ángel
que cae por el éter claro, calladamente.


Traducción de Mariá Manent.

Imagen: Lawrence Alma Tadema, Ninety-four in the Shade, 1876.



jueves, 4 de agosto de 2016

GARCILASO DE LA VEGA










XXIII

En tanto que de rosa y azucena            
se muestra la color en vuestro gesto,                
y que vuestro mirar ardiente, honesto,              
enciende al corazón y lo refrena;                      

y en tanto que el cabello, que en la vena                    
del oro se escogió, con vuelo presto,                
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,                      
el viento mueve, esparce y desordena;            

coged de vuestra alegre primavera                    
el dulce fruto, antes que el tiempo airado                    
cubra de nieve la hermosa cumbre.                  

Marchitará la rosa el viento helado,                   
todo lo mudará la edad ligera,                 
por no hacer mudanza en su costumbre.


Imagen: Lawrence Alma Tadema, Summer Offering, 1911.



martes, 17 de mayo de 2016

GARCILASO DE LA VEGA










XXIX

Pasando el mar Leandro el animoso,               
en amoroso fuego todo ardiendo,                      
esforzó el viento, y fuese embraveciendo                    
el agua con un ímpetu furioso.               

Vencido del trabajo presuroso,               
contrastar a los ondas no pudiendo,                 
y más del bien que allí perdía muriendo,                     
que de su propia vida congojoso,                      

como pudo esforzó su voz cansada,                 
y a las ondas habló de esta manera,                 
mas nunca fue la voz de ellas oída:                  

-Ondas, pues no os excusa que yo muera,                 
dejadme allá llegar, y a la tornada                     
vuestro furor ejecuta en mi vida-.



Imagen: Lawrence Alma Tadema, Hero, 1898.



sábado, 7 de noviembre de 2015

ISMENE MATAS










Es posible

Es posible que guarde los silencios,
que oculte el corazón bajo las sombras,
que cierre las ventanas por el día,
que calme los temblores de las horas.

Es posible que tire a la basura
las nubes de tormenta que me sobran,
que envuelva en celofán cuanto he perdido,
que vuelva a releer mi breve historia.

Es posible que vaya hasta tu casa
y es posible que siga estando sola…

De nada sirve, nada ayuda, nada…
(pues nada de nadar es otra cosa).


Imagen: Lawrence AlmaTadema, Hero, 1898.