No
soy miope
A menudo la gente no ve más
allá de sus narices.
Lo solemos decir del miope
o del que anda algo corto
de entendederas.
Yo veo más allá de la nariz,
de la tuya, y veo
lo que ves cuando cierras
los ojos.
No es una paradoja,
es, simplemente,
lo que sucede.
Lo que sucede
cuando cierras los ojos
y me haces una seña
desde muy lejos,
acaso desde más allá
de tu nariz.
Se ven unas colinas
y el mar al otro lado.
El aire sopla lento,
a intervalos, latiendo,
igual que el corazón de la
rosa.
Y vibran las aletas
de tu nariz, apenas,
como las cuerdas
de esa guitarra
que solo el viento pulsa.
Esto sucede
mientras respiras
y se agita la hierba
de las colinas y del mar
al otro lado,
donde yo estoy
y desde donde miro
cómo fluye la sangre
y se derrama
desde tu
corazón-manantial
de
la rosa.
Traducción de Alberto Dorado.
Traducción de Alberto Dorado.
Imagen: Edward Frederick Brewtnall, Sleeping
Beauty (detalle).
