Mostrando entradas con la etiqueta Peder Severin Krøyer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Peder Severin Krøyer. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de febrero de 2016

DANUT DALCA










Amnesia

Me asomo al borde del papel en donde escribo
y no veo otra cosa que tinieblas.
Todo cuanto recuerdo del recuerdo
son dos palabras: sábado y verano.
En ellas no hay paisajes ni vistas de interiores
con muebles confortables, papel en las paredes
y un florero asomado al deslumbrante
resplandor de la luna a medianoche.
No hay fotos, no hay palabras vertidas a escondidas
en las hojas de un diario minucioso…
¿Qué serán sábado y verano? ¿Quién lo sabe?
Nubes no –pues las nubes son solamente nubes- 
ni flores de un manzano ni la lluvia.
Pienso a veces que sábado y verano
son dos perros que tuve siendo un párvulo,
tal vez dos jubilados que rebuscan
en el tiempo recuerdos de otro tiempo;
dos historias felices o infelices
o dos viejas ciudades de la Atlántida
ocultas bajo el fango del ponto tenebroso.
¿Son sábado y verano dos amigos
que se encuentran después de muchos años?
¿Montañas que se esconden en su altura?
¿Son islas donde arenas de oro pálido
aguardan impacientes al que vuelve?
A veces cojo el tren y allí me marcho
con la esperanza de encontrar la puerta abierta.



Traducción de Daniel Ortega.

Imagen: Peder Severin Kroyer, Tarde de verano en la playa, 1893.


martes, 2 de febrero de 2016

DOROTHY HUNTER










El maizal por la tarde (IV)

Esta pequeña parte
del mundo que contemplo
está ahí, siempre igual cada día
pero siempre distinta,
cambiando de manera
que la palabra pronunciada
se torna vieja en el segundo
de nacer, muerta, tan vacía como el pecho
de un esqueleto.
Y cuando estás en ella no sientes
necesidad alguna de hablar de ella,
de escribir o pensar.
Estás en ella y corres hacia adelante
cambiando cuando cambia, siendo la misma
y otra a la vez, y sabes
que estando allí da igual ser o dejar de ser,
aun cuando mueras
y las raíces del maizal, este tapiz esmeralda
que se alza hasta la luz desde la sombra,
hurguen en las cuencas de tus ojos
y liben los recuerdos del paisaje
que con celo guardaste en otro tiempo.



Traducción de Alejandra Burguillos Rasero.


Imagen: Peder Severin Kroyer, Marie in Ravello, 1891.



martes, 17 de noviembre de 2015

EMILY DICKINSON










En mi jardín avanza un pájaro
sobre una rueda con rayos -
de música persistente
como un molino vagabundo -

jamás se demora
sobre la rosa madura-
prueba sin posarse
elogia al partir,

cuando probó todos los sabores -
su cabriolé mágico
va a remolinear en lontananzas-
entonces me acerco a mi perro,

y los dos nos preguntamos
si nuestra visión fue real-
o si habríamos soñado el jardín
y esas curiosidades-

¡pero él, por ser más lógico,
señala a mis torpes ojos-
las vibrantes flores!
¡Sutil respuesta!


Versión de Silvina Ocampo.

Imagen: Peder Severin Krøyer, Roser, 1893.