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domingo, 12 de junio de 2016

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Corazón en hojaldre con adobo de almendras y mostaza

Hay una huella de mi mano sobre
la harina que esparcí sobre la mesa
para el hojaldre. Polvo es sobre el polvo
que el agua y el jabón han de llevarse
hasta la oscura casa del olvido.
Frente a mí ronronea el horno donde
el corazón se guisa lentamente
con su adobo de almendras y mostaza.
En el patio los cantos de los pájaros
irrumpen como el trueno en la tormenta.
Llueve melancolía, llueve el tedio.
Un alud breve de alas se desploma
llenando la mañana mientras digo
que piensas que jamás pensaba en ti.



Imagen: Diego Velázquez, Cristo en casa de Marta y María, hacia 1618.


viernes, 25 de marzo de 2016

MIGUEL DE UNAMUNO










El Cristo de Velázquez
XIV
Arroyo-fuente

Como un arroyo al sol tu cuerpo brilla,
vena de plata viva en la negrura
de las rocas que ciñen su encañada;
las aguas corren y el caudal es uno
sobre el alma del cauce duradero.
    Nos bañamos en Ti, Jordán de carne,
y en Ti de agua y de espíritu nacimos.
De tu haz en el cristal —ondas de plata—
de la paloma el blanco vuelo vemos:
sus alas se confunden con las ondas,
pareciendo volar en lo profundo
del lecho de tus aguas.  Tú bautizas
con Espíritu Santo, nos sumerges
en la mar increada, que es luz pura.
La visión del espíritu en tu pecho
se espeja, y a nosotros su paloma,
blanca lengua de fuego, como copo
vemos que nieva desde tu regazo.
    Eres, Jesús, cual una fuente viva
que canta en la espesura de la selva
cantares vírgenes de eterno amor.


Imagen: Diego Velázquez, Cristo crucificado, hacia 1632.