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miércoles, 24 de mayo de 2017

DAVID LÓPEZ SANDOVAL










Castilla

Son muchas las versiones, pero todas
recurren siempre al Caos del principio
y a algún tipo que corta por lo sano.
Ahí tenemos, por ejemplo, a Eurínome
que en aquel desgobierno va y se pone
a bailar, y de pronto nos separa
el cielo de la tierra. Y qué me dices
de nuestro Dios, que sobre el mar incuba
nada menos que el orden de este mundo.
Y, si no, aquel Demiurgo que cercena
la idea de las cosa y, ya de paso,
se inventa el pensamiento occidental.
Pero si un día llegas a Berlanga
y observas de qué modo el horizonte
de esa bendita mies luminiscente
confunde cielo y tierra en unos límites
que nunca concibieron el océano,
sabrás que aquí fue todo muy distinto.



Imagen: Benjamín Palencia,  La perdiz, 1927.




sábado, 15 de octubre de 2016

DAVID LÓPEZ SANDOVAL










Por una analogía del paisaje

La lluvia de estos días ha velado
los cerros con quiméricos matices,
y desvela  a lo lejos sus barnices
un otoño tardío y deseado.

Esta tarde el silencio ha conquistado,
bajando de la copa a las raíces,
el horizonte. Al fin las cicatrices
del larguísimo estío se han cerrado.

Cruza una nube gris la arquitectura
imposible de ramas espectrales
mientras la tierra enferma hasta la muerte.

Y yo vuelvo a temer, en la impostura
del alma ante el paisaje, las señales
de que hoy sí que está echada nuestra suerte.



Imagen: Homer Winslow, The west wind, 1891.




martes, 13 de septiembre de 2016

DAVID LÓPEZ SANDOVAL










XXVI
Sobre la hipocondría

Yo también he sentido que me muero.
Como un grave poeta del Barroco
a veces he creído que convoco
aves de pesadumbre y mal agüero.

Un dolor de cabeza, un pasajero
vértigo en el salón, cierto sofoco
van abriendo camino poco a poco
al sacrosanto cáncer que me espero.

Las dosis de terror y sulfamida
que siempre hemos estado consumiendo
nos han hecho unos yonquis de la vida.

Solemos ignorar que, aun padeciendo,
morir de pronto no nos intimida,
sino el miedo cerval a estar viviendo.



Imagen: Antoine Wiertz, L'inhumation précipitée, 1854.




miércoles, 3 de agosto de 2016

DAVID LÓPEZ SANDOVAL










A su hija Carlota

El gotelé del techo tal vez sea
el Viajero del Alba, un pentagrama
los cables de la luz con su amalgama
de diminutos pájaros corchea,

la camisa que flota en la azotea
un hombre bocabajo que me llama,
la brasa en las cenizas una escama
de dragón convertido en chimenea.

Cuando sé que la vida se me agota
y siento que ya vienen los usuales
fantasmas de la edad a torturarme,

contemplo el mundo como tú, Carlota,
oculto en tus metáforas casuales
que siempre están ahí para salvarme.


Imagen: John Sloan, A Roof in Chelsea, New York, hacia 1940.