Mostrando entradas con la etiqueta Luis de Góngora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis de Góngora. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de junio de 2016

LUIS DE GÓNGORA










Ayer naciste, y morirás mañana.
Para tan breve ser, ¿quién te dio vida?
¿Para vivir tan poco estás lucida?
Y, ¿para no ser nada estás lozana?

Si te engañó tu hermosura vana,
bien presto la verás desvanecida,
porque en tu hermosura está escondida
la ocasión de morir muerte temprana.

Cuando te corte la robusta mano,
ley de la agricultura permitida,
grosero aliento acabará tu suerte.

No salgas, que te aguarda algún tirano;
dilata tu nacer para tu vida,
que anticipas tu ser para tu muerte.



Imagen: Martin Johnson Heade, Red Rose and Bud.


martes, 1 de marzo de 2016

LUIS DE GÓNGORA










Al tramontar del sol, la ninfa mía,                       
de flores despojando el verde llano,                  
cuantas trocaba la hermosa mano,                   
tantas el blanco pie crecer hacía.                      

Ondeábale el viento que corría              
el oro fino con error galano,                    
cual verde hoja del álamo lozano                      
se mueve al rojo despuntar del día;                   

mas luego que ciñó sus sienes bellas              
de los varios despojos de su falda         
(término puesto al oro y a la nieve),                   

juraré que lució más su guirnalda                     
con ser de flores, la otra ser de estrellas,                     
que la que ilustra el cielo en luces nueve.


Imagen: Frederick Carl Frieseke, Lady in a Garden, 1912.


jueves, 19 de noviembre de 2015

LUIS DE GÓNGORA










Ni en este monte, este aire, ni este río              
corre fiera, vuela ave, ni pez nada,                    
de quien con atención no sea escuchada                  
la triste voz del triste llanto mío;              

y aunque en la fuerza sea de el estío               
al viento mi querella encomendada,                 
cuando a cada cual de ellos más le agrada                
fresca cueva, árbol verde, arroyo frío,               

a compasión movidos de mi llanto,                    
dejan la sombra, el ramo y la hondura,            
cual ya por escuchar el dulce canto                  

de aquel que, de Strimón en la espesura,                   
los suspendía cien mil veces. ¡Tanto                
puede mi mal y puede su dulzura!


Imagen: William Blake Richmond, Orpheus returning from the shades, 1885.

                       

martes, 10 de noviembre de 2015

LUIS DE GÓNGORA










Descaminado, enfermo, peregrino,
en tenebrosa noche, con pie incierto,
la confusión pisando del desierto,
voces en vano dio, pasos sin tino.

Repetido latir, si no vecino,
distinto oyó de can siempre despierto,
y en pastoral albergue mal cubierto
piedad halló, si no halló camino.

Salió el Sol y, entre armiños escondida,
soñolienta beldad con dulce saña
salteó al no bien sano pasajero.

Pagará el hospedaje con la vida;
más le valiera errar en la montaña
que morir de la suerte que yo muero.


Imagen: Carl Julius von Leypold, Árboles en el claro de luna, 1824.


viernes, 30 de octubre de 2015

LUIS DE GÓNGORA










Suspiros tristes, lágrimas cansadas,                 
que lanza el corazón, los ojos llueven,             
los troncos bañan y las ramas mueven                        
de estas plantas, a Alcides consagradas;                    

mas del viento las fuerzas conjuradas              
los suspiros desatan y remueven,                     
y los troncos las lágrimas se beben,                  
mal ellos y peor ellas derramadas.                     

Hasta mi tierno rostro aquel tributo                    
que dan mis ojos, invisible mano                       
de sombra o de aire me la deja enjuto,              

porque aquel ángel fieramente humano                     
no crea mi dolor, y así es mi fruto                       
llorar sin premio y suspirar en vano.


Imagen: Wojciech Weiss, Melancholik, 1894.