Mostrando entradas con la etiqueta Pintura suiza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pintura suiza. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de junio de 2017

ÁNGEL GONZÁLEZ










Ayer

Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes,
la tristeza invadió los corazones
y hubo un claro
movimiento de pánico hacia los
tranvías
que llevan los bañistas hasta el río.

A eso de las siete cruzó el cielo
una lenta avioneta, y ni los niños
la miraron.
Se desató
el frío,
alguien salió a la calle con sombrero,
ayer, y todo el día
fue igual,
ya veis,
qué divertido.
ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
continuamente andando por las calles
gente desconocida,
o bien dentro de casa merendando
pan y café con leche, ¡qué
alegría!

La noche vino pronto y se encendieron
amarillos y cálidos faroles,
y nadie pudo
impedir que al final amaneciese
el día de hoy,
tan parecido
pero
¡tan diferente en luces y en aroma!

Por eso mismo,
porque es como os digo,
dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra.



Imagen: Niklaus Stoecklin, Au soldes des trois soeurs, 1930.


lunes, 7 de noviembre de 2016

WANG JIAN










Muestra el escaramujo
sus delicadas flores.
Se oculta bullicioso
el río entre las zarzas.

Los árboles elevan
sus brazos hasta el pecho
azul donde se asienta
el corazón del día.

El camino serpea
y hacia la luz asciende.

Conducirá sin duda
a la Puerta del Cielo.



Traducción de Ovidio Fierro.


Imagen: Felix Vallotton, Pont sur le Béal, 1922.



miércoles, 22 de junio de 2016

AUGUSTO FERRÁN










LX

Quisiera a veces fingir,
porque se vence fingiendo;
y también quisiera a veces
no sentir como yo siento.

Y hasta quisiera tener
odio, y no amor en el pecho,
al ver que en odio egoísta
se paga el amor sincero...

Pero no temas, son humo
estos malos pensamientos;
y por más que a veces quiera
ser otro que soy, no puedo.



Imagen: Félix Vallotton, El viento, 1910.




jueves, 9 de junio de 2016

FRANCISCO DE QUEVEDO










Amor impreso en el alma que dura después de las cenizas

Si hija de mi amor mi muerte fuese,                  
¡qué parto tan dichoso que sería                       
el de mi amor contra la vida mía!                        
¡Que gloria, que el morir de amar naciese!                  

Llevara yo en el alma adonde fuese     
el fuego en que me abraso, y guardaría                       
su llama fiel con la ceniza fría                
en el mismo sepulcro en que durmiese.                      

De esa otra parte de la muerte dura,                 
vivirán en mi sombra mis cuidados,       
y más allá del Lethe mi memoria.                       

Triunfará del olvido tu hermosura;                     
mi pura fe y ardiente, de los hados;                   
y el no ser, por amar, será mi gloria.


Imagen: Arnold Böcklin, La Isla de los Muertos, 1880.

           

lunes, 23 de mayo de 2016

SANDRA TORO










"La mujer es arena..."

"La mujer es arena..." dijo

como si justificara el peregrinaje.
Ella le miró los pies
Midió el tamaño de la huella
el sendero infinito. Pensó
en el ciempiés labrando
duna arriba su filigrana


"...y la arena se vuela".

No dijo una palabra más
pero detrás de sus ojos llovió
sobre el desierto
y hubo kilómetros de playa
mojada      sólida
como la mejor roca.



Imagen: Felix Vallotton, Marea creciente, 1913.