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sábado, 3 de octubre de 2015

FRANCISCO DE BORJA Y ARAGÓN, PRÍNCIPE DE ESQUILACHE










Con fugitivo paso este arroyuelo,                      
asaltando las hierbas, y las flores,                     
se viste alguna vez de sus colores,                   
y otras le influye su color el cielo.                      

Dejó en el monte la prisión del hielo,
y dieron por el prado sus errores,                       
alivio a los sedientos labradores,                       
risa a las guijas, y hermosura al suelo.             

¡Oh cuánto me lastiman sus cristales!              
que ahora van corriendo a su albedrío,            
haciendo bienes, y alegrando males.               

Después, en manos de un soberbio río,                      
le seguirán con pasos desiguales,                    
loco en invierno, y cuerdo en el estío.


Imagen: Felix Heuberger, Morgenstimmung bei Klosterneuburg, 1934.

                       

viernes, 11 de septiembre de 2015

FRANCISCO DE BORJA Y ARAGÓN, PRÍNCIPE DE ESQUILACHE










Dichosa soledad, mudo silencio,                       
secretos, pasos de dormidas fuentes,               
que por el verde prado sus corrientes,              
jamás, si van, o vienen diferencio.                    

Vuestra quietud estimo, y reverencio    
con ojos, y deseos diferentes;                 
pues ya, ni el ciego aplauso de las gentes                  
con ambiciosa pluma diligencio.                        

Desde la luz, que vide la mañana,                    
los pasos cuento al trabajado día,
hasta que pisa el sol la espuma cana.              

De cuanto fue mi engaño, y compañía;                       
de cuanto amé, con ignorancia vana,               
en vuestra soledad perdí la mía.


Imagen: Emile Claus, Capucines, 1901.



sábado, 11 de julio de 2015

FRANCISCO DE BORJA Y ARAGÓN, PRÍNCIPE DE ESQUILACHE










Yo, ni mandar ni ser mandado quiero,
ni a ser humilde ni soberbio aspiro;
y cuando llegue el último suspiro
más quiero ser poltrón que lisonjero.

Yo soy de mis afectos consejero,
y de nada me quejo ni me admiro;
y aunque es tan breve puerto mi retiro,
más que en las ondas la bonanza espero.

Y en quien el viento corre más en popa,
y en el que su ambición le va estrechando
en mar y tierra el término de Europa.

Un gigantón veréis en lustre y mando;
llegad más cerca y levantad la ropa,
veréis debajo un ganapán sudando.


Imagen: Filippo Palizzi, Il pastore addormentato con il suo cane.