Mostrando entradas con la etiqueta Pintura danesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pintura danesa. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de abril de 2017

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










El árbol

Ahora que mis brazos abro al sueño
en este lecho  ardiente con la fiebre
llevándome a su antojo de la mano,
contemplo la corriente de la sangre
que afanosa alambica la clepsidra
quebradiza del tiempo riguroso.

Ahora me transporta a las alturas,
al reino de las ansias imposibles,
me lleva por caminos ignorados,
me deja abandonada entre la nieve,
me troca en nube, en piedra, en golondrina
y encierra mi dolor en sus mazmorras.

Ahora me recuesto bajo el árbol
siempre verde, leal y silencioso,
que me acoge paciente y efusivo
como hiciera en los días de mi infancia…

Y ahora ruego al árbol recobrado:
“No me apartes jamás de tu memoria”.



Imagen: Laurits Andersen Ring, Kunstnerens hustru og børn i interiør, 1899.





martes, 7 de febrero de 2017

MAY SARTON










Ahora me convierto en mí

Ahora me convierto en mí. Está
llevando tiempo, muchos años y lugares.
Me disolvieron y agitaron,
usé la cara de otra gente,
corrí como loca, como si el Tiempo estuviera ahí,
tremendamente viejo, gritando su advertencia,
"Apúrate, o te vas a morir  antes de-"
(¿Qué? ¿Antes de alcanzar la mañana?
¿Antes de que esté claro el final del poema?
¿O de amar a resguardo entre los muros de la ciudad?)
Ahora a quedarme quieta, estar ahí,
¡sentir mi propio peso y densidad!
La sombra negra en el papel
es mi mano; la sombra de una palabra
mientras el pensamiento da forma a quien la forma
cae pesadamente sobre la página, se deja oír.
Ahora todo se funde, ocupa su lugar
del deseo a la acción, de la palabra al silencio.
Mi trabajo, mi amor, mi cara, mi tiempo
reunidos en el gesto intenso
de crecer como una planta.
Despacio como fruta que madura
fértil, se separa y siempre se agota
y cae, pero no agota a la raíz,
Así es el poema, puede dar,
crece en mí para volverse el canto,
hecho para y por el amor.
Ahora hay tiempo y Tiempo es joven.
Oh, en esta sola hora vivo
toda yo y no me muevo.
¡Yo, la perseguida, que corría como loca,
me quedo quieta, quieta y detengo al sol!



Versión de Sandra Toro.


Imagen: Peter Ilsted, Mujer leyendo, hacia 1907.


jueves, 12 de enero de 2017

OLGA OROZCO










Mujer en su ventana

Ella está sumergida en su ventana
contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente
inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro,
y sin embargo el cielo continúa pasando con sus
angelicales procesiones.

Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste;
allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como
si nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa
sobre el polvo y el humo de otra casa.
Inhóspito este mundo.

Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la
noche.
-¿O acaso será un dios que cae agonizando sobre el
mundo?
Pero nadie lo ha visto, nadie sabe,
ni el que va creyendo que los lazos rotos nacen
preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los
paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en
su ventana,
la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio,
un adiós,
hubieran sido el verdadero límite,
el abismo final entre una mujer y un hombre.



Imagen: Anna Ancher, La habitación roja, 1904.





domingo, 13 de noviembre de 2016

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Donde acaba el horizonte

Creí ver el océano a lo lejos,
más allá, donde acaba el horizonte,
allí de donde vienen las quimeras,
fantasmas que seducen corazones.

Contemplo ahora el río de la vida
y acerco mi tesoro hasta mi pecho
por sentir su latido, su murmullo,
por sentir la caricia de su aliento.

Aguardo la llegada de la aurora,
el fulgor que destierre las tinieblas,
pero el tiempo su paso ha detenido
mientras de mí se burlan las estrellas:

“Nada eres y eres todo. Ese camino
que escogiste te lleva sin remedio
a un engañoso sueño, a esa colina
donde crees que brota el mismo cielo.”




Imagen: Laurits Andersen Ring, Efter solnedgang, 1899.