martes, 22 de noviembre de 2016

CECIL WENTWORD










A veces


A veces surge en el horizonte
un ave, un presentimiento,
y los sentidos, alerta, buscan
explicación para la zozobra.

Es Otoño y en el cielo
un corazón hay envuelto en llamas.



Traducción de Casimiro Ropero.


Imagen: Caspar David Friedrich, Zwei Männer am Meer, 1817.

domingo, 20 de noviembre de 2016

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Naufragio

Observo cómo el barco de mis sueños
naufraga en el abismo del ocaso.
Son sueños de papel que se incinera,
arenas donde habitan las hormigas,
abrazos que persiguen a las sombras
y sombras de los ojos que no sueñan.
Son cuerpos que se bañan en las charcas
vacías y abrasadas del estío,
son sueños que copulan con el sueño…
¿Qué puedo desear sino la noche?



Imagen: Philip James de Loutherbourg, Naufragio, 1767.






sábado, 19 de noviembre de 2016

ALBERTO RUBIO SERRANILLOS










Perdido

Ahora, en este punto del ocaso,
desciende el dedo frío de la niebla
borrando los perfiles de los árboles,
sus ramas reflejadas en el fondo
del terso territorio de tu cuerpo.
Escucho su rumor, las tiernas horas
que vibran en el filo de un pedúnculo
igual que una hoja frágil, que se muere.
Y todos esos árboles,
como criaturas
vestidas con la voz de la indolencia,
reclaman sin nostalgia aquella fruta:
esa almendra olorosa del poniente
que rueda sin cesar por la colina.



Imagen: Camille Pissarro, Puesta del sol y niebla, Éragny, 1891.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

ELADIO CABAÑERO










Anochecida en el campo

Se está poniendo el sol de otoño lento
y en el haza hacen sombra los terrones...
Cantan los que trabajan, ¡ay!, canciones
que por lo bajo canta el pensamiento.

La noche va encerrándose. Un momento
cruzan ahogos lejanos, vagos sones,
y algo sucede que los corazones
y el campo callan en recogimiento.

Se alarga el miedo entonces como un río,
los contornos se encogen y procura
el horizonte cerrar bien la puerta.

Y el primer cierzo, cada vez más frío,
cada sol menos, cada noche oscura,
pone la vida un poco más desierta.



Imagen: Caspar David Friedrich, Campo arado, hacia 1830.



lunes, 14 de noviembre de 2016

DULCE MARÍA LOYNAZ










La neblina

Pienso que la neblina es acaso el aliento
de Dios soplando el alba, empañando el paisaje...
¡No me lo rompas, sol! ¡No me lo lleves, viento!
Dejad que Dios respire junto a mí.



Imagen: CasparDavidFriedrich, Der Morgen, 1821.