lunes, 26 de octubre de 2015

AUGUSTO FERRÁN






Pasé por un bosque y dije:
"Aquí está la soledad...",
y el eco me respondió
con voz muy ronca: "aquí está".

Y me respondió "aquí está"
y sentí como un temblor,
al ver que la voz salía
de mi propio corazón.


Imagen: Vasili Polénov, Mujer caminando por el bosque, 1883.


domingo, 25 de octubre de 2015

CLAIRE LARRIBET










Coleccionismo

 En esta caja guardo aquellas cosas
que me ha dado la vida y que no sirven:
la corriente del Sena en el invierno,
el fragor del susurro de la nieve,
la sangre del caballo devorado
en una noche oscura por los lobos,
el humo del incienso en las iglesias
y el rayo que calcina corazones.
También hay unos brazos que abrazaban
de los que solo quedan unos huesos.


Traducción de Santiago Gómez.

Imagen: Gustave Courtois, Orpheus, 1875. 



sábado, 24 de octubre de 2015

RUBÉN DARÍO










¡Ay, triste del que un día en su esfinge interior
pone los ojos e interroga! Está perdido.
¡Ay del que pide eurekas al placer o al dolor!
Dos dioses hay, y son: Ignorancia y Olvido.

Lo que el árbol desea decir y dice al viento,
y lo que el animal manifiesta en su instinto,
cristalizamos en palabra y pensamiento.
Nada más que maneras expresan lo distinto.


Imagen: Laurits Andersen Ring, Sønnen Ole kigger ud af vinduet, 1930.


viernes, 23 de octubre de 2015

DAVID LÓPEZ GARCÍA










La vejez de Ulises

Mientras escupe huesos de aceituna
se pierde más allá de la murallas
donde el campo abandona la verdura
y los montes azules se convierten
en guiñapos caídos del gran manto
de este día mendigo y suplicante.
Nada mueve las sombras ni se mueve
la luz, solo un zureo de paloma
colma el lento y monótono goteo
de las horas que quedan goteando.
La luz al sur, al norte está la lluvia,
el este y el oeste son dos puertas
por donde entran y salen los viajeros
(“No pierdan los billetes, dense prisa”).
Nos vamos y venimos y volvemos
sin que sepamos cuál es el destino.
Qué claros son los días, qué severos
los ocasos que llaman a la noche.
Y las nubes como arcas que navegan
no encuentran una ruta en el océano
ni puerto, ni Ararat donde embarranquen.


Imagen: Mariano Fortuny, Viejo desnudo al sol, 1871.


jueves, 22 de octubre de 2015

GARCILASO DE LA VEGA










Un rato se levanta mi esperanza:
mas, cansada de haberse levantado,
torna a caer, que deja, mal mi grado,
libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza
del bien al mal? ¡Oh corazón cansado!
Esfuerza en la miseria de tu estado;
que tras fortuna suele haber bonanza.

Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos
romper un monte, que otro no rompiera,
de mil inconvenientes muy espeso.

Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,
quitarme de ir a veros, como quiera,
desnudo espirtu o hombre en carne y hueso.


Imagen: Carl Julius von Leypold, Wanderer im Sturm, 1835.