viernes, 25 de septiembre de 2015

GABRIEL BOCÁNGEL










A un soldado de quien se refiere que, matándole en un hecho de armas, se quedó un rato de pies después de muerto


Tu obstinado cadáver nos advierte                    
que hay vida muerta, pero no vencida,             
pues sólo en tu valor, sólo en tu vida,               
algo miró después de sí la muerte.                    

Fuerte es la Parca, pero tú más fuerte: 
no se debió a su golpe tu caída              
tú contra ti la ayudas ya rendida,                       
¿qué quién pudiera, sino tú, vencerte?                       

Tú dividiste el trance indivisible             
de morir y postrarte, tan altivo,     
que en el daño común no hallas ejemplo.                   

¿Cuánto más que inmortal, y que invencible             
contemplaré que fuiste, cuando vivo,               
si el cadáver intrépido contemplo?


Imagen: Sir William Orpen, Zonnebeke, 1918.

                       

jueves, 24 de septiembre de 2015

JUAN DE ARGUIJO










A don Fernando de Saavedra


Mira con cuánta prisa se desvía             
de nosotros el sol al mar vecino,                        
y aprovecha, Fernando, en tu camino              
la luz pequeña deste breve día,             

Antes que en tenebrosa noche fría         
pierdas la senda y de buscarla el tino,              
y aventurado en manos del destino                  
vagues errando por incierta vía.             

Hágante ajenos casos enseñado,                     
y el miserable fin de tantos pueda       
con fuerte ejemplo apercibir tu olvido.              

Larga carrera, plazo limitado                   
tienes, veloz el tiempo corre, y queda               
sólo el dolor de haberlo mal perdido.


Imagen: Giorgio de Chirico, El enigma de la hora, 1910-1911.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

FRANCISCO DE MEDRANO






Suelta la carta y brújula el piloto,                       
cansado de luchar con agua y viento;              
azota de la nave el mar hambriento                  
este costado abierto y aquel roto.                       

Del impío marinero, ya devoto,    
envuelto en voces sube el sentimiento                        
al cielo, que desprecia mal contento                 
del pasajero humilde el casto voto.                    

Embiste el casco en un escollo duro,               
y al más dichoso, en una tabla asido,   
escupe el mar en las arenas muerto.                

Yo lucho con la ausencia, y sostenido             
de mi esperanza, ¿llegaré seguro,                    
Flora, a tus ojos? Muera yo en tal puerto.


Imagen: William Turner, Snow Storm: Steam-Boat off a Harbour's Mouth, 1842.



martes, 22 de septiembre de 2015

STUART LOUGHTY










El sueño de anoche

Se oye el viento de otoño.
Ya llega desnudando los árboles. La hierba
se queja y apareja el cielo
sus naves grises. ¿Dónde van?
¿A qué país lejano viajan?
¿Qué comandante las dirige?
¿Qué marineros cuidan de las velas?
Se van en pos los pájaros
y se queda la tierra muda,
indefensa, sin nadie que la habite.
Ahora parecemos lo que somos:
sombras errantes por el llano inmenso.
Se oye la lluvia sobre el llano.
Luego se formarán los arroyos.
Para algunos la lluvia es el llanto de los idiotas
y para otros la arena un papel donde escribir
aquello que añoramos de la nada.
No sé cuántos  millones de personas durmiendo
ahora que la luz se hace mezquina.
El tiempo pesa, se hace tan denso como esa piedra
suspendida del cielo, enorme, desafiante.
Alguien la hace girar y se despiertan las sombras.
El gris se torna negro y entonces la bruma
extiende su ramaje sobre los que duermen.
A este llano lo llaman La Desolación.


Traducción de Valeriano Pastore.

Imagen: Otto Dix, Eisgang, 1940


lunes, 21 de septiembre de 2015

WANG JIAN










A pesar del invierno el río se desliza
igual que una serpiente por el fondo del valle.
Todavía es temprano y la escarcha
cubre la hierba muerta con un sudario.
Nada se mueve, nada interrumpe
la voz sin fin del agua. Un río
es como el hombre. Corre, se agita,
combate, grita, canta, calla, reza.
A veces la ira lo desborda
y ruge y odia y asesina.
Desde la altura veo su camino.
Allí, cuando la luz lo descubre, brilla
y se pierde al llegar al confín del horizonte.
¿Se pierde? ¿Dónde va?
Indiferente al frío, al hielo, a las rocas
que quieren impedir su viaje,
como yo, se apresura hacia lo ignoto.


Traducción de Ovidio Fierro.

Imagen:  Anónimo, Paisaje con un dibujante, hacia 1600.