martes, 26 de mayo de 2015

FRANCISCO DE QUEVEDO










"¡Ah de la vida!"... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.

¡Que sin poder saber cómo ni a dónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.


Imagen: Anónimo, Retrato de niño fallecido, S. XVII.


lunes, 25 de mayo de 2015

DAVID LÓPEZ SANDOVAL










Johann Emanuel Bremer ha cruzado.
Los álamos custodian la cancela
y el horizonte hienden los contornos
de una ciudad que es símbolo de Cristo.
La inmensidad imagen y promesa
es de auténtica vida, el huerto en cambio
delimita la muerte cotidiana.
No es titánico reto conseguir
pureza en la mirada; con mirar
basta –pocos lo saben hasta ahora-,
pues el espectador y no la anécdota
refleja el arte siempre que es honesto.
La muerte y la esperanza mira Friedrich
y en la Naturaleza se sublima
la quimera de todo hombre. Paisaje,
obra, verdad, belleza son apenas
unas cuantas ficciones de sí mismo.


Caspar David Friedrich, In memoriam Johann Emanuel Bremer, 1817.



domingo, 24 de mayo de 2015

DARIO POPESCU










Quiero escribir metáforas y solo digo tópicos

Crearé para ti metáforas hermosas.
Escribo por ejemplo: el mar de tus ojos.
Aunque ya no recuerde de qué color eran,
pero lo más seguro es que me zambullía
y nadaba en sus aguas sin descanso
hasta que los cerrabas por la noche.
Ahora escribiré de tu cabello,
la fragante y crecida hierba de una pradera
del Far West donde el búfalo pasta
y los caballos más apreciados son que un automóvil.
No sé si tus cabellos eran verdes,
mas siempre deseé perderme
en ellos y pastar parsimonioso
como un bóvido enorme y extinguido.
No podría olvidarme de tu boca
ni de las engastadas perlas
que adornan una joya del más fino coral.
Tampoco de tu frente, de tus manos
ni de donde se guardan los secretos.

Quiero escribir metáforas y solo digo tópicos.
Tal vez porque te fuiste hace dos siglos
y apenas si me acuerdo de tu imagen,
o acaso no te quiera.
Quizás no has existido.


Traducción de Daniel Ortega.

Imagen: Auguste Renoir, Nu couché, hacia 1882.



sábado, 23 de mayo de 2015

DANUT DALCA










Je suis un poète maudit

(Advertencia:
El hecho de crear es un misterio,
un don que rara vez los dioses conceden;
no puedo ser por tanto responsable de mis actos
y menos todavía de mis palabras.)

Siempre he sido lector de poetas de segunda,
tercera o cuarta fila, de ese modo
me creía capaz de igualarlos, incluso
capaz de superarlos. Pero me he dado cuenta
de que no soy poeta, ni siquiera
de quinta o sexta fila porque si lo fuese,
y de primera, ahora mismo
estarían llamando a mi puerta los editores
o llamando al teléfono, aunque
no lo tenga y no tenga puerta tampoco donde
llamar porque no tengo casa
y vivo donde puedo, a la intemperie,
puesto que no me dejan las leyes de este mundo
vivir donde yo quiero y decir aquellas cosas
que llegan a mi pluma no sé de qué manera,
y que dicen que son peligrosas para
el normal desarrollo de una sociedad democrática.
Por ejemplo, que yo soy el centro del mundo,
que en la casa de Dios se come solo
pan blanco y que jamás desafinan
los violines de otoño aunque no llueva;
que la aurora es la líder indiscutible en la lucha
librada día a día contra las tinieblas
de la noche. Que siempre es tarde aunque la dicha
sea buena pues somos inmortales
y que, por consiguiente, el sistema de pensiones corre peligro.


Traducción de Daniel Ortega.

Imagen: Gustave Courbet, Portait de Baudelaire, 1848-1849.


viernes, 22 de mayo de 2015

FRANCISCO DE QUEVEDO











Salmo XVIII

Todo tras sí lo lleva el año breve
de la vida mortal, burlando el brío
al Acero valiente, al mármol frío,
que contra el tiempo su dureza atreve.

Aún no ha nacido el Pie cuando se mueve
camino de la Muerte, donde envío
mi vida oscura: pobre y turbio Río
que negro Mar con altas ondas bebe.

Cada corto momento es paso largo
que doy a mi pesar en tal jornada,
pues parado y durmiendo siempre aguijo.

Corto suspiro, último y amargo,
es la muerte forzosa y heredada;
mas si es ley y no pena, ¿qué me aflijo?


Imagen: Hans Holbein el Joven, Vanitas, 1543.