sábado, 25 de abril de 2015

DAVID LÓPEZ GARCÍA










En el viento

En el viento que vino de allá arriba,
por la ladera abajo resbalando,
había una palabra, ni morada
ni verde, ni arrugada ni luciente,
ni sombrero o campana, ni siquiera
tú o yo, manzana, pájaro o mixtura.
Solo era una palabra malograda,
muerta al salir del vientre de la madre.


Imagen: Xul Solar, Vuel Villa, 1936.


viernes, 24 de abril de 2015

LOPE DE VEGA










Cayó la torre que en el viento hacían
mis altos pensamientos castigados,
que yacen por el suelo derribados,
cuando con sus extremos competían.

Atrevidos al sol llegar querían,
y morir en sus rayos abrasados,
de cuya luz contentos y engañados,
como la ciega mariposa, ardían.

¡Oh, siempre aborrecido desengaño,
amado al procurarte, odioso al verte,
que en lugar de sanar, abres la herida!

Plugiera a Dios duraras, dulce engaño:
que si ha de dar un desengaño muerte,
mejor es un engaño que da vida.


Imagen: Laurent de La Hyre, La caída de Ícaro.


jueves, 23 de abril de 2015

DANUT DALCA










Una silla, por ejemplo

Quiero ser una silla, por ejemplo,
y no un hombre. Las sillas, desde que nacen,
saben bien para qué sirven: para que se sienten
hombres, mujeres, niños, ancianos, gatos…;
y si son viejas sirven de alimento a la carcoma.
Sirven para subirte y alcanzar lo que guardaste
en el altillo del armario,
también para dejar algo que traes en las manos
y algunas cosas más por el estilo.
Igual sucede con un coche, una manguera,
un rastrillo, un juguete, un edificio…
Volvamos a la silla y al ser humano;
es decir, vuelvo a mí que no sirvo para nada.
No tengo a nadie que se siente en mi regazo
ni que se suba a mí para alcanzar lo inalcanzable.
No sirvo para el viaje ni para amontonar las hojas
con que el otoño cubre el suelo.
Tampoco nadie juega conmigo
y conmigo no riega el jardín nadie,
y nadie me devora, y nadie me habita
desde que te alejaste calle abajo para siempre.


Traducción de Daniel Ortega.

Imagen: Fernando Botero, Violín en una silla, 1999.


miércoles, 22 de abril de 2015

DAVID LÓPEZ SANDOVAL










Ode to a nightingale

Hoy el ruiseñor canta para ti,
y el mismo dolor sientes como bruma
que desgarra la noche. Tú lo sabes,
y de hecho ahora escribes con la urgente
vocación de la espera. Y sin embargo,
en ciertas ocasiones, cuando asalta
esa perplejidad, te has sorprendido
anhelante buscando aquellos ojos,
aquel dedo en los labios que aparece
antes que el mundo colme la mañana.
También tu corazón en la belleza
se dolerá, y tierra habrás de ser
también tú, oh venturoso, tras su réquiem.
En cada ruiseñor, en cada dríade,
en cada despertar habitará
siempre una sombra hermana y protectora,
hermana y asesina. Estoy tan cerca
de ti –oyes que susurra en toda cosa-
y tú eres tan hermoso todavía.


Imagen: Joseph Severn, Keats Listening to a Nightingale on Hampstead Heath, 1845.
               W. J. Neatby, Ilustración para  Ode to a Nightingale de John Keats , 1899.



martes, 21 de abril de 2015

APRIL BERRYCLOTH










El presente

Subí al desván y vi lo que ha sido mi vida:
trastos viejos y polvo, heces de pájaros
sin nombre ni apellido, soledad
como entonces allí, yo sola
en el desván mirando hacia atrás con ira.
Pueden pasar y pasan momentos como este
en los que nunca sabes si hay vuelta atrás,
o por lo menos quieres creer en la incertidumbre
y de ese modo nunca se cierra la puerta.
Nos decía mi madre que es de tontos
lo de andar para atrás, que solo lo hacen los muertos
pues no tienen mañana ni ahora.
Mi padre se murió porque no tenía futuro.
Mi madre continúa aferrada al presente.

Mi ahora: un cielo espléndido, sin nubes,
la taza rebosante de té bien concentrado
y la oportuna dosis de lorazepam.
No tardarán los niños en volver del colegio.


Traducción de Valeriano Pastore.

Imagen: Francisco Pons Arnau, Clotilde tomando té.