sábado, 10 de diciembre de 2016

MAROSA DI GIORGIO










A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar

A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar
a la alcoba, se me aparecían los ángeles.
Alguno, quedaba allí de pie, en el aire, como un gallo
blanco -oh, su alarido-, como una llamarada de azucenas
blancas como la nieve o color rosa.
A veces, por los senderos de la huerta, algún ángel me
seguía casi rozándome; su sonrisa y su traje, cotidianos;
se parecía a algún pariente, a algún vecino (pero, aquel
plumaje gris, siniestro, cayéndole por la espalda
hasta los suelos...). Otros eran como mariposas negras
pintadas a la lámpara, a los techos, hasta que un día
se daban vuelta y les ardía el envés del ala, el pelo,
un número increíble.
Otros eran diminutos como moscas y violetas e iban
todo el día de aquí para allá y ésos no nos infundían miedo,
hasta les dejábamos un vasito de miel en el altar.



Imagen: Anónimo, Saltiel Lumen.

jueves, 8 de diciembre de 2016

TUDOR ARGHEZI










Lluvia

Se me antoja que hacía mucho que no la oía…
Ahora la estoy escuchando.
El sudor de la noche se desliza por los cristales.
Llueve entre el vacío que dejan las ramas.

Quisiera hallar una semblanza.
Y en los ruidos y en los murmullos,
en violines, flautas y guitarras
acecho el eco incierto y turbador.

La noche se ha desvanecido en otras noches
y una tras otra, en su urdimbre,
van cerniendo la lluvia y la arena menuda
como si fueran cedazos.

Agotado el pensamiento en su llama de lluvia tardía,
empalidece y se consume como una vela.
La ventana está enlutada por una haya
de la cual pende entera la noche, como una bandera.

No es el chirrido de las espadas que se afilan;
tampoco el del sable que encuentra la coraza.
No es el latir del corazón. No es
la torre
ni su reloj sonoro,
tejedor inmutable del tiempo.

Parece que es el alma
de todos los ejércitos vencidos.



Versión de Darie Novacèanu.


Imagen: Sergey Tutunov,  Ocaso, 1972.



martes, 6 de diciembre de 2016

ERNESTINA DE CHAMPOURCÍN










Al final de la tarde

Al final de la tarde
dime tú ¿qué nos queda?
El zumo del recuerdo
y la sonrisa nueva
de algo que no fue
y hoy se nos entrega.

Al final de la tarde
las rosas siguen lentas
abriéndose y cerrándose
sin caer aún en tierra.

Al final de la tarde
no vale lo que queda
sino el impulso mágico
de la verdad completa.



Imagen: Alfred Thompson Bricher, Twilight in the Wilderness, 1865.


domingo, 4 de diciembre de 2016

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Un corazón nuevo

                                               Un nuevo corazón, un hombre nuevo
                                                     Francisco de Quevedo


Llévate el pensamiento de las cosas
y ocúltate en la noche más profunda.
Regresa con los doctos que avizoran
cual bandidos dispuestos al pillaje.
Aguardo aquí en la calle interminable
del tiempo mientras lavo mis heridas
y las despliego al sol de la mañana.
Aguardo a que se rompa el viejo hechizo
para que pueda abrirse la cancela
del zaguán de la casa del sosiego.




Imagen: David López García, Mayo, 2010.






viernes, 2 de diciembre de 2016

JOSÉ LUIS HIDALGO










Algo más

Nunca he sabido si acaso la muerte
era algo más que tocar una rosa
y sentir que sus pétalos rojos
se ocultaban, de pronto, en la sombra.

Me he perdido de noche en un bosque
y vino a encontrarme la luz de la aurora,
y he comprendido que el sol encendido
dora de nuevo las lívidas lomas.

Porque la muerte no toca a los hombres
cuando en lo oscuro sus cuerpos se borran.
Sabe la tierra que late su entraña,
sabe la noche que todo retorna.

Sólo los hombres no saben. Pensamos
que el corazón es igual que la rosa.



Imagen: Léon Bonvin, Rose and Grasses, 1863.