domingo, 5 de junio de 2016

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Deprecación

A veces el tictac del reloj suena
dentro de mi cabeza como maza
del herrero que forja los instantes,
un corazón mecánico que nunca
agota su malévolo latido.
¿Se puede detener esta crecida,
este clamor atroz que me derruye?
Cuando acerco las manos a mi frente
para cerrar su puerta, entre los dedos
se me escapa, punzándome los ojos,
sellándome los párpados del alma.
Descubro las raíces de la noche
cuando alzo la cabeza y busco el día,
y siento que las sombras cual ratones
mordisquean el sol que se me niega.


Imagen: Giovanni Segantini, Le cattive madri, 1894.



sábado, 4 de junio de 2016

DAVID LÓPEZ GARCÍA










Romance de la Primavera

Primavera está en el huerto
jugando con la albahaca,
alborotando a los pájaros
y subiéndose a las ramas.
Me alegra que venga a verme,
pero es que es tan descuidada
que por donde pasa todo
lo desordena y los mancha.
Debería reprenderla,
especialmente cuando anda
persiguiendo gorrïones
por la cumbre de la tapia:

¡Baja, que puedes caerte!
¡No seas tan alocada!


Imagen: Harald Slott Møller, Primavera, 1896.



viernes, 3 de junio de 2016

RUBÉN DARÍO










Rima VI

Hay un verde laurel. En sus ramas
un enjambre de pájaros duerme
en mudo reposo,
sin que el beso del sol los despierte.
Hay un verde laurel. En sus ramas
que el terral melancólico mueve,
se advierte una lira,
sin que nadie esa lira descuelgue.
¡Quién pudiera, al influjo sagrado
de un soplo celeste,
despertar en el árbol florido
las rimas que duermen!
¡Y flotando en la luz el espíritu,
mientras arde en la sangre la fiebre,
como "un himno gigante y extraño"
arrancar a la lira de Bécquer!


Imagen: Henri Martin, Mujer con lira bajo un pino, 1890.



jueves, 2 de junio de 2016

DOROTHY HUNTER










El maizal por la tarde (VI)

Un aleteo
o un ademán del viento,
un ligero temblor en la espesura.
Nuca sabrás
cerrar la noche o expandirla
como el mantel sobre la mesa.
Puedes decir que ya no hay mesa
que solo hay noche
sobre la noche.
Ahora barre las estrellas, borra
la luna para siempre
y queda la tersura sin arrugas,
sin marcas de planchado,
como un tropel de nada.
Interior solo.
Tinieblas sin alcores,
oscuridad que no respira.
La roca dentro de la roca.



Traducción de Alejandra Burguillos Rasero.


Imagen: Emil Carlsen, Night, Old Windham, 1904.




miércoles, 1 de junio de 2016

GIACOMO LEOPARDI










XIV
A la luna

¡Oh ti, graciosa luna!, yo recuerdo
que, hace ahora un año, sobre este collado,
angustiado venía a contemplarte.
Y tú te alzabas sobre aquella selva
como ahora, que todo lo iluminas.
Pero confuso y trémulo, del llanto
que anegaba mis ojos, a mi vista
tu rostro se mostraba; pues penosa
era mi vida, y lo es, que no ha cambiado,
¡oh amada luna! Pero me complace
el recuerdo, y el repasar las fechas
de mi dolor. ¡Qué grato es, en el tiempo
juvenil, cuando es largo aún el curso
de la esperanza, y breve la memoria,
de las pasadas cosas el recuerdo,
aunque sea triste y el ansia dure!


Traducción de Diego Navarro.


Imagen: David Davies, Moonrise, 1893.