martes, 8 de marzo de 2016

WILLIAM WORDSWORTH










En el Puente de Westminster

La tierra nada tiene más hermoso
que mostrar, e insensible ser debiera
quien no prestara su atención a vista
tan enternecedora y mayestática.
Ostenta la ciudad –como un vestido-
la belleza del día en sus comienzos;
silenciosos, desnudos, barcos, torres,
cúpulas, templos y teatros yacen
abiertos en los campos a los cielos;
todos brillan y lucen en el aire
y nunca el sol bañó en su luz primera,
con tanta maravilla, valles, rocas
o colinas. No vi ni sentí nunca
tan absoluta calma; el río brilla
a su dulce albedrío. ¡Cielo santo!
¡Hasta parece que las casas duerman!
¡Y el corazón, tan fuerte, yace inmóvil!


Traducción de Ramón Sangenís.

Imagen: Giuseppe de Nittis, Westminster, 1878. 



lunes, 7 de marzo de 2016

FRANCISCO DE QUEVEDO










Representa la mentirosa y verdadera riqueza

¿Ves, con el oro, áspero y pesado                     
del poderoso Licas el vestido?                
¿Ves el sol por sus dedos repartido,                 
y en círculos su fuego encarcelado?                

¿Ves de inmortales cedros fabricado                
techo? ¿Ves en los jaspes de tenido                
el peso del palacio, ennoblecido                       
con las telas que a Tiro han desangrado?                   

Pues no lo admires, y alta envidia guarda                   
para quien de lo poco, humildemente,  
no deseando más, hace tesoro.             

No creas fácil vanidad gallarda:             
que con el resplandor y el lustre miente                      
pálida sed hidrópica del oro.


Imagen: George Frederic Watts, Mammon, 1884-1885.


           

domingo, 6 de marzo de 2016

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Recordando la luz de un verano

Antaño, cuando joven, cuando aún ni el otoño
–un incendio ominoso- ni el invierno existían,
la luz de la mañana, la umbría de mi higuera,
el amor y la noche, el soplo de la brisa,
la pena del silencio, la cárcel del olvido,
el dolor y la muerte, eran solo alegría.
Ahora frías manos de un viento enfebrecido
me llevan con las hojas, retazos de la vida,
hasta las altas cumbres envueltas en la bruma
donde el taimado tiempo entona su elegía.

Y el corazón medroso no cesa en su lamento.





Imagen: Max Slevogt, Sommer. Haus Garten, 1912.



sábado, 5 de marzo de 2016

MIGUEL DE UNAMUNO










Castilla

Tú me levantas, tierra de Castilla,
en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca,
al cielo, tu amo.

Tierra nervuda, enjuta, despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
del noble antaño.

Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno tus desnudos campos,
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro
y en ti santuario.

Es toda cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,
aire de cumbre es el que se respira
aquí en tus páramos.

¡Ara gigante, tierra castellana,
a ese tu aire soltaré mis cantos,
si te son dignos bajar bajarán al mundo
desde lo alto!


Imagen: Ignacio Zuloaga, Paisaje castellano.