miércoles, 10 de febrero de 2016

THOMAS HARDY










Velada de estío

Con mano distraída, corté un tallo
de perejil y soplé hacia la luna:
no pensé que llegaran los espíritus
con inciertas pisadas, al compás de mi música.

Eché a andar y me hinqué de rodillas, y como
para beber, hundí la mano en el arroyo,
y una vaga figura pareció que se erguía
junto a mí, con la triste mirada de los muertos.

Murmuré rudos versos, como el azar quería,
sin pensar lo que fueran mis palabras:
y una voz, al oído, contestóme
con un verso más dulce.

Traducción de Mariá Manent.


Imagen: Eilif Peterssen, Noche de verano, 1886.


martes, 9 de febrero de 2016

MAY SARTON










Soneto de otoño

Si puedo dejarte ir como los árboles dejan
Ir a sus hojas, tan fácil, una por una;
Si llego a saber lo que ellos saben,
Que la caída es sosiego, es consumación,
Entonces el miedo al tiempo y a la fruta incierta
No turbará los grandes cielos lúcidos,
Este otoño tan raro, apacible y sutil.
Si puedo enfrentar lo oscuro con los ojos abiertos,
Llamarlo estacional en vez de extraño o cruel
(Porque incluso el amor requiere un tiempo de sueño),
Y, ante el cambio, quedarme quieta como un árbol
Perder lo que pierda para guardar lo que pueda,
Con la raíz sólida, viva bajo la nieve
El amor permanecerá -- si puedo dejarte ir.


Versión de Sandra Toro.

Imagen: Franklin Carmichael, Autumn in Orillia, 1924.



lunes, 8 de febrero de 2016

DAVID LÓPEZ GARCÍA










Ovidio en Tomis

Mientras gotea el tiempo y el silencio
mira cómo la nieve disimula
las mezquinas miserias de los vivos,
los tristes excrementos de las horas.

La nostalgia bebida en vaso frío,
carámbanos de hielo que se clavan
allí donde más duele, en la memoria,
es ahora su casa y su cadena.

Fuera de la ventana está lo ignoto,
todo aquello que nunca se comprende.
Ni siquiera en el cielo cuando llega
la noche las estrellas son las suyas.

Y aquí dentro minúsculos objetos
le hablan de lo que fuera en el pasado,
de la savia que nunca se recobra,
pero ignoran la senda del futuro.

La sangre sobre el cielo de la tarde,
un árbol solitario entre la noche,
páramos donde mueren las semillas,
constituyen su patria dolorosa.



Imagen: Ludvig Munthe, Skoginteriør, 1870.





domingo, 7 de febrero de 2016

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Esta tarde

¿Y el alegre alboroto de las aves?
¿De dónde procedía aquel recuerdo?
¿A dónde me conduce la memoria?
Apenas si distingo los azules,
sólo veo los grises de la piedra
que acarician mis dedos.
                                             (Mano fría,
mano ciega sin luz, pequeña mano,
mano niña perdida en bosque oscuro.)
La calle está desierta y el silencio
aventa con su soplo las cenizas
que aún restan de un pobre corazón.

Esta tarde el cantar del petirrojo
se asemeja al reclamo de la pena.

Imagen: Konrad Wilhelm Dielitz, Die alte Mauer, 1910.