martes, 5 de enero de 2016

DOROTHY HUNTER










El maizal por la tarde (III)

Se mece el sol en el azul del cielo
y se mece el maíz tan suavemente
y tan callado que parece inmóvil.
A lo lejos los árboles dormitan.
Ni una hoja oscura ni una sombra;
su color es radiante y uniforme.
Árboles detenidos en un cuadro,
en el cristal pintado de una iglesia
o en un telón de fondo que ocultara
el avieso latir de los segundos.
Cuando respiro se alborotan
las hojas del maíz que crujen como
el más fino cristal al quebrantarse.

Procuro no moverme y ya no aliento.


Traducción de Alejandra Burguillos Rasero.

Imagen: Claude Monet, Field of Corn , 1881.


lunes, 4 de enero de 2016

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Para siempre

Es algo tan pequeño, tan menudo
este rayo de luz, que da lo mismo
estar entre la noche que estar ciega.
Un diminuto sol allí, un lucero
sobre el ángel y Dios en la semilla.
Y tú aquí en mis paredes agrietadas
igual que aquel crepúsculo alumbrado
por peces abisales y luciérnagas,
dulcificando el tiempo y sus latidos,
barriendo los rincones de las sombras,
esparciendo lagunas en el yermo,
enhebrando los gozos de la vida,
estando tú en mí misma para siempre.


Imagen: Arkhip Kuindzhi, Después de la lluvia, 1879.



domingo, 3 de enero de 2016

EMILY DICKINSON










Cuando cuento las semillas
sembradas allá abajo
para florecer así, lado a lado;

cuando examino a la gente
que tan bajo yace
para llegar tan alto;

cuando creo que el jardín
que no verán los mortales
siega el azar sus capullos
y sortea a esta abeja,
puedo prescindir del verano, sin queja.


Versión de Silvina Ocampo.

Imagen: Paul de Longpre, Red Roses And Bumblebees, 1908.



sábado, 2 de enero de 2016

GARCILASO DE LA VEGA










A la entrada de un valle, en un desierto,                     
do nadie atravesaba ni se vía,                
vi que con extrañeza un can hacía                   
extremos de dolor con desconcierto;                 

ahora suelta el llanto al cielo abierto,                
ora va rastreando por la vía;                    
camina, vuelve, para y todavía               
quedaba desmayado como muerto.                  

Y fue que se apartó de su presencia                
su amo, y no le hallaba, y esto siente;  
mirad hasta do llega el mal de ausencia.                     

Me movió a compasión ver su accidente;                    
díjele lastimado: «Ten paciencia,                       
que yo alcanzo razón, y estoy ausente».


Imagen: WilliamTurner, Dawn after the Wreck, hacia 1841.


viernes, 1 de enero de 2016

SAMUEL TAYLOR COLERIDGE










Canción de la Glicina

Vi una saeta de sol
que descendía del cielo
a la tierra, y suspendido
del rayo de sol vi un pájaro
temerario, ¡dulce pájaro,
víctima de algún hechizo!

Bajaba y subía, en vueltas
volaba dentro del rayo
de niebla llena de sol
con sus ojillos de fuego
y su hermoso pico de oro,
¡pajarillo de amatista!

Y así cantaba: ¡Adiós, ay!
¡Adiós! Los sueños del amor
rara vez son verdaderos;
se marchitan los capullos
y las rutilantes gotas
de rocío se evaporan.

¡Oh suave mes de mayo,
ya tenemos que partir!
¡Partiremos lejos, lejos,
y partiremos hoy mismo!


Traducción de Ramón Sangenís.

Imagen: Pedro Blanes Viale, Las glicinas, 1923.