martes, 8 de diciembre de 2015

ALBERTO RUBIO SERRANILLOS










Promesas

Yo vendré cuando estés triste, le dijo.
Y ahora estaba triste y no venía.
Cómo sentirte vivo cuando todo
muere a tu alrededor de aburrimiento.

Se recostó en el frío y duro suelo
y se durmió esperando una respuesta
sin temor a la víbora, a la lluvia,
a la noche, al dolor o a la nostalgia.

Soñó que estaba Dios de vacaciones.


Imagen: Andrew Wyeth, The Berry Picker, 1963.




lunes, 7 de diciembre de 2015

LUIS MARTÍN DE LA PLAZA










Cuando a su dulce olvido me convida             
la noche y en sus faldas me adormece,                       
entre el sueño la imagen me aparece               
de aquella que fue sueño en esta vida.                       

Yo sin temor que su desdén lo impida  
los brazos tiendo al gusto que me ofrece,                    
mas ella, ¡sombra al fin! se desvanece             
y abrazo el aire donde está escondida.            

Así burlando digo: «¡Ah falso engaño              
de aquella ingrata que mi mal procura.            
Tente, aguarda, lisonja del tormento!»              

Mas ella en tanto, entre la noche oscura                     
huye, corro tras ella... ¡Oh, caso extraño!                     
¿Qué pretendo alcanzar, pues sigo al viento?


Imagen: Edward Robert Hughes, Night with her Train of Stars,1912.

                       

domingo, 6 de diciembre de 2015

KURT BROOKS






Un día Charles Simic quemó a Poe en la chimenea de su vecino

En la torre hay tres puertas.
Una da al norte,
otra da al sur
y otra da arriba
donde las nubes de color de rosa
giran sobre la vieja atalaya.
La del infierno se cerró hace tiempo.
Fue una mañana de otoño
cuando Simic quemó a Poe
en la cocina del vecino.
Desde entonces los sábados
me encaramo a la torre
y le pido a los cuervos
huérfanos que se sienten a mi mesa.


Traducción de José Cohen Domingo.

Imagen: Herbert von Reyl-Hanisch, Böser Traum, 1931.


jueves, 3 de diciembre de 2015

SALVATORE RACCIATTI










Adiós

Me desnudo de ti, de tu memoria,
de aquella dulce voz que me envolvía,
desnudo de los labios y los pechos
que saciaban mi sed y la apetencia
de devorarte;
desnudo de la fronda que ocultaba
la puerta del planeta subterráneo
donde rige la reina de las hadas
celadora de arcanos insondables,
de los hondos secretos de la dicha.

Solo un salto y ya está, las frías aguas,
la sosegada piel de esta laguna,
sin que aguarde a Caronte con su barca,
recibirá mi cuerpo para siempre.
Nadaré sin descanso hasta el ribazo
donde árboles inmóviles sustentan
sus frutos con la linfa que destila,
caritativa siempre, generosa,
la compasiva fuente del Leteo.


Trad. de Alberto Russo.

Imagen: José Benlliure y Gil, La Barca de Caronte.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

FRAY LUIS DE LEÓN












Tiéneme el agua de los ojos ciego,                   
del corazón el fuego me maltrata,                      
cualquiera de los dos por si me mata,               
mas nunca al fin de aquesta muerte llego.                  

De esta agua alguna parte mata el fuego,       
y el agua parte de este fuego mata,                   
lo que el uno deshace y desbarata                   
el otro torna y lo renueva luego.             

El uno viene cuando el otro muere,                  
y con entrambos vivo y muero junto.     
¡Ay, gran dolor! ¡Ay, desigual ventura!              

Por si cualquiera darme muerte quiere,                       
pero impedido el uno y otro al punto                 
la vida me renuevan triste y dura.


Imagen: Pierre Puvis De Chavannes, Orpheus, 1883.