jueves, 30 de abril de 2015

RANGNVALD NYBORG










El domingo pasado

Hoy hace una semana justamente
de Dios sabe qué siglo que mi abuelo
miraba ir y venir como unas tontas las gallinas
en un corral ajeno de su aldea,
mientras se reprochaba no tener a mano
una buena escopeta de cartuchos.

Hace una semana
de este siglo pasado que mi padre
descendía del tren que lo dejaba
en la ciudad desconocida
donde luego nací por accidente.

Puedo decir sin miedo a equivocarme
que nunca tuvo suerte mi familia.

Estamos en otoño. Ni una nube
ensucia el firmamento del domingo
y “yo” es una palabra de otra lengua
que nunca encontraré en el diccionario,
pues hace siete días justamente
se fue mi corazón y aún no ha vuelto.
Mas no sé si deseo que regrese.


Traducción de Estanislao Górriz.

Imagen: Alonso Cano, Ego dormio, et cor meum vigilat, 1628-29.


miércoles, 29 de abril de 2015

SALVATORE RACCIATTI










No es hora de escribir este poema

El gallo se ha dormido.
El día se despoja de sus gafas,
los ojos se le entornan y suspira.
Se difumina el monte más allá
del final de la calle.
Un monte es un camino
para alcanzar el cielo
y la tarde es igual que una casa
que cierra precavida la puerta
temiendo a los ladrones.
No es hora de escribir este poema.
Es hora de dejar que tus abrazos
se anuden a mi cuello y me sonrías.
Y que sea después lo que Dios quiera.



Traducción de Alberto Russo.

Imagen: Pablo Picasso, Azoteas de Barcelona, 1896.



martes, 28 de abril de 2015

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ










Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.


Imagen: William Bouguereau , Jeune fille se défendant contre Éros, 1880.


lunes, 27 de abril de 2015

DARIO POPESCU










Escribo esta carta aunque sé que no obtendré respuesta alguna

Mi muy querida amiga:
Anoche se cayó el cielo: tejas
rotas, ramas quebradas, coches abollados,
algunos transeúntes con lesiones graves,
un perro callejero moribundo
y miles de cristales por el suelo
rebosantes de estrellas planetas y nubes.
Anoche se cayó el cielo. Desamparada
se quedó Bucarest sin un espejo
en el que contemplarse por la tarde,
sin que pueda peinarse su ondulada
y rubia cabellera, sin que pueda
empolvarse su rostro adormilado.
Y ahora, ¿qué podemos hacer sin ese cielo
que nos muestre las noches y los días,
que nos haga soñar con otros mundos
perdidos más allá de las estrellas?
¿Y después de la muerte, dónde iremos?
Y lejos, donde quiera que te encuentres,
¿hay nubes, brilla el sol, cae la lluvia,
titilan las estrellas?
No puedes figurarte cuánto frío;
un aire que no cesa nos azota…
Anoche, cuando te marchaste,
nos quedamos sin cielo,
también sin certidumbre, sin respuestas.


Traducción de Daniel Ortega. 

Imagen: René Magritte, La clef des champs, 1936.



domingo, 26 de abril de 2015

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










El diluvio

Estoy en la cocina entre el silencio
que la noche regala a los insomnes.
La tenue luz que llega de la altura
acaricia el cristal de la ventana
inventando paisajes en las sombras.
Me acerco al fregadero y abro el grifo.
El agua se derrama y deja apenas
un susurro que evoca el mar lejano.
La nostalgia dibuja una tormenta
en el lienzo sutil de los visillos
y el viento del pasado, tan aleve,
me lleva entre sus brazos al recuerdo
del fuego que incinera sin que abrase
que vivía al amparo de tus ramas.
Ahora me preguntas: ¿Por qué lloras?
Anoche tuve un sueño.
La lluvia no cesaba.
Cayó durante un siglo.


Imagen: Hans Baldung Grien, El diluvio, 1516.