viernes, 17 de julio de 2015

GREGORIO SILVESTRE















Decid los que tratáis de agricultura
en este valle umbroso y desabrido:
¿qué fruto del deleite habéis tenido
que no se os torne luego en amargura?

   Del gusto y del regalo y la dulzura
¿qué espinas y qué grano habéis cogido
que no salga nublado y revenido
del silo de la triste sepultura?

Del mal terreno y mala sementera
¿qué se puede segar, sino sospecha,
disgusto, confusión, remordimiento?
 
 El alma siente ya desde la era
cómo ha de abaratar de la cosecha
agosto seco, de eternal tormento.


Imagen: Thomas Hart Benton, The Hailstorm, 1940.






jueves, 16 de julio de 2015

LOPE DE VEGA











                                 Multum legendum, sed non multa
                                        Plin. Jun. Lib. VI

Libros, quien os conoce y os entiende,
¿cómo puede llamarse desdichado?
si bien la protección que le ha faltado,
el templo de la fama le defiende.

Aquí su libertad el alma extiende,
y el ingenio se alienta dilatado,
que del profano vulgo retirado
en sólo amor de la virtud se enciende.

Ame, pretenda, viva el que prefiere
el gusto, el oro, el ocio al bien que sigo,
pues todo muere, si el sujeto muere.

   O estudio, liberal, discreto, amigo,
que sólo hablas lo que un hombre quiere,
por ti he vivido, moriré contigo.


Imagen: Carl Spitzweg, Der Bücherwurm, 1850.


miércoles, 15 de julio de 2015

RANGNVALD NYBORG










Nocturno

Llegaron las tinieblas y las aves
han cesado sus vuelos y sus cantos.
Es hora de dormir, dice la madre
mientras el viento sopla entre las ramas.
Ya no hay cielo ni tierra entre lo oscuro
ni nadie que camine por la calle.
Esta es la hora en que Judas Iscariote
escucha cómo grita su conciencia.
Nosotros nos tapamos con la sábana
huyendo de la zarpa del silencio,
del castigo feroz del abandono.
Deseamos que el sueño nos proteja:
mas líbranos del mal, le suplicamos.
Los versos se pasean por mi frente
cogidos de la mano como niños
que juegan en el parque sin descanso.
Van y vienen, ascienden, bajan, gritan,
a ratos enmudecen y retornan,
se ríen y se alejan…
                                     Voy tras ellos
para bajar después por la escalera
que nos lleva a la casa del olvido.


Traducción de Estanislao Górriz.

Imagen: Jozsef Rippl-Ronai, Un parc la nuit, entre 1892 y 1895.


martes, 14 de julio de 2015

SALVATORE RACCIATTI










Despertar

Cuando uno se despierta
y abre los ojos ve la oscuridad,
el alba a punto de romperse.
Lo sé porque los pájaros comienzan
a moverse, a agitar sus alas,
y de su boca salen letras
una tras otra hasta formar un río
que se lleva las sombras de la noche
hasta los pies del mundo
donde se enredan torpes con sus zapatos:
apenas puede caminar, se tambalea,
tintinean las tazas y los vasos,
la lámpara se mueve,
enmudecen las voces en la radio
y la gente despierta preguntándose qué ha sido eso,
y busca en el reloj la explicación del enigma.
Todavía es temprano
y regresa al lugar de donde vino,
al sueño donde todo era negro y donde
había un resplandor y por él se asomaba
el rostro sudoroso de un niño que corría.
El río continúa llevándose las sombras
y se cuela la luz por las rendijas.
Cierro los ojos mas no puedo
recuperar mi sueño ni tampoco
el sueño del vecino o de aquel que sabe
que va a morir muy pronto o el de la madre
que susurra reproches o el del caminante
que deja su camino por unas horas…
Y todavía menos el tuyo
que te has ido dejando la cama fría, un rastro
de hielo que se pierde por las calles
de esta aurora sombría que presagia
un día triste y sin sentido.


Traducción de Alberto Russo.

Imagen: Howard Pyle, Marooned, 1909.



lunes, 13 de julio de 2015

DARIO POPESCU






Ignorancia


¿Dónde nacen las nubes en el cielo,
en qué lejana gruta el viento mora?
¿Es el mundo tan solo una metáfora?
Ya son casi cien años de latidos
del corazón bogando en la imprudencia.
Así es que solo debo anotar cosas
que se puedan tomar como verídicas,
como que brilla el sol y no es de noche,
que han brotado narcisos en el parque,
que las moscas se posan en la mesa,
que creo que jamás iré a Shanghái
y que ahora me llaman por teléfono.


Traducción de Daniel Ortega.

Imagen: Lucian Freud, Daffodils and Celery, 1948.