viernes, 24 de junio de 2016

TU MU










Surge y se esconde la montaña azul. Vase el agua hacia el Infinito.
Muere el otoño al sur del río, mas la hierba está aún viva.
Lucen bajo la luna los veinticuatro puentes.
¿En dónde, hombre de jade, haces tocar la flauta?



Traducción de Marcela de Juan.

Imagen: Jacob Jordaens, El dios Pan tocando la flauta, 1640.



jueves, 23 de junio de 2016

MIGUEL DE UNAMUNO










Al Dios de España

Sólo las patrias son la gran escuela
del ideal de la hermandad humana
pues de las patrias es de donde emana
la fe en nuestro destino, la que apela

al Dios de todos. Aunque su faz vela
del Sinaí en las nubes, Él se allana
a dar sus tablas a Moisés y arcana
antes su ley en patria se revela.

Oh Dios de Covadonga y Roncesvalles,
Dios de Bailén, señor de nuestra hueste,
que tu nombre por tierras y por valles

bendigan de esta España y la celeste,
y en confesarte único no acalles
mi voz mientras su aire ella me preste.



Imagen: Tiziano, La Religión socorrida por España, 1572-1575.


miércoles, 22 de junio de 2016

AUGUSTO FERRÁN










LX

Quisiera a veces fingir,
porque se vence fingiendo;
y también quisiera a veces
no sentir como yo siento.

Y hasta quisiera tener
odio, y no amor en el pecho,
al ver que en odio egoísta
se paga el amor sincero...

Pero no temas, son humo
estos malos pensamientos;
y por más que a veces quiera
ser otro que soy, no puedo.



Imagen: Félix Vallotton, El viento, 1910.




martes, 21 de junio de 2016

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER










LXII

Primero es un albor trémulo y vago,                  
raya de inquieta luz que corta el mar;               
luego chispea y crece y se dilata                       
en ardiente explosión de claridad.                     

La brilladora luz es la alegría;                 
la temerosa sombra es el pesar:             
¡ay! en la oscura noche de mi alma,                  
¿cuándo amanecerá?



Imagen: Helmer Osslund, Vårafton bakom Kiruna , 1911.

lunes, 20 de junio de 2016

SALVADOR JACINTO POLO DE MEDINA











Encarézcalo este soneto a una hermosura que murió de repente

Todo un reloj ocupa su destreza
en avisarte, Antandra presumida,
ser tu beldad eternidad mentida
que de humana te estorba la certeza.

Mas no logra el aviso su fineza,
que su eficacia, en parte resistida,
pudo desengañar toda una vida
y persuadir no pudo una belleza.

Lo infalible parece que suspendes,
pues un reloj la vida te profana,
y en las horas prosigues de tu engaño.

De ti misma el ejemplo desatiendes,
y hermosa yaces: que en la edad de vana
a un tiempo es inútil desengaño.



Imagen: Jan van Kessel el Viejo, Vanitas, 1665-70.