domingo, 8 de noviembre de 2015

MERCEDES SANDOVAL REVERTE










Otra vez aquí el Otoño

Una nube de aves que huyen
tras el vuelo de las hojas
se lleva el sordo quejido
del primer día de Otoño.

No sé dónde estoy, no sé
si estoy dentro de mí o fuera.
No sé si ahora es pasado,
presente o si es el futuro.

Mi corazón se desploma
entre las densas tinieblas
donde no brillan los astros,
donde es de piedra el silencio.


Imagen: Laurits Andersen Ring, Muchacha mirando por la ventana, 1885.


sábado, 7 de noviembre de 2015

ISMENE MATAS










Es posible

Es posible que guarde los silencios,
que oculte el corazón bajo las sombras,
que cierre las ventanas por el día,
que calme los temblores de las horas.

Es posible que tire a la basura
las nubes de tormenta que me sobran,
que envuelva en celofán cuanto he perdido,
que vuelva a releer mi breve historia.

Es posible que vaya hasta tu casa
y es posible que siga estando sola…

De nada sirve, nada ayuda, nada…
(pues nada de nadar es otra cosa).


Imagen: Lawrence AlmaTadema, Hero, 1898.



viernes, 6 de noviembre de 2015

WANG TU










En el abandonado jardín se escucha el lamento
de una flauta. A lo lejos otra le responde.
Crecen las nubes en el cielo. Qué triste es el otoño.
Solo y en un lugar extraño. Soy como las hojas:
van de acá para allá sin saber dónde está su casa.


Traducción de Ovidio Fierro.

Imagen: Emile Claus, La route après l'orage, 1869.


jueves, 5 de noviembre de 2015

LOPE DE VEGA










Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, e ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe, paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.


Imagen: Anónimo, Ángel llevando un alma al infierno.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

DENISE LEVERTOV










La vigilia

Cuando los ratones se despiertan
y salen a hacer su trabajo de buscar
la vida, las migas de la vida,
yo me siento en silencio en el cuarto de atrás
intentando calmar mi mente de su parloteo,
rumores y sucesos, y encontrar
vida, migas de vida, para nutrirla
hasta que, replegado en la quietud,
desde el santuario del desorden
el dios animal    habla         Ay,
pobres ratones— No dejé
nada para ellos, ni pan,
ni grasa, ni un plato sin lavar.
Vayan por las paredes a otras cocinas;
acá hagamos silencio.
Voy a sentarme en vela
a esperar al Gato
que con lengua humana
profiere oráculos inhumanos
o con sus garras, abre delicadamente
las cajas chinas, cada una de las cuales
contiene el Mundo y su sombra.


Versión de Sandra Toro.

Imagen: Hans von Kulmbach, Mädchen macht einen Kranz.